
Amor de siempre
 Testigo mudo son las aves cantarinas las nubes, la verde pradera y hasta la niebla que envolvió los cuerpos aquella tarde que moría en primavera.
Nos sorprendió el viento borrascoso pero tu alma y la mía se buscaban desde el comienzo de los siglos fue una larga condena.
Y el amor transitó por el aire se acomodó en los huesos
se hizo carne, broto por las rendijas de los ojos para bajar al labio enardecido del deseo.
El Corazón en su palpitar loco lleno sus venas de una sangre espesa yo sin ti, seré sombra que pasa tu sin mi, dime amor la respuesta.
Que el mundo en su verdad desorientada con los ojos carnales del pecado se subleven en crítica velada amor ellos no entienden, siempre estabas.
 Autora Adelaida G. G. .(Aidaluz  ) |
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