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En medio de esta ciudad tan fría, sigo pensando en ti. En estos últimos días, me he dado cuenta en lo importante que te has convertido para mi vida, antes no me atrevía a decirte te amo, pero ahora lo hago y lo hago con la fuerza de mi alma. Sé que el sentimiento es mutuo y para ti ha estado claro desde el principio, puedo decir que eres mi esperanza ante mi mundo marcado por el sufrimiento y dolor; porque eres tú, quien me ha devuelto la motivación y los sueños; quizás es tu edad, esa misma que se convierte en un motivo de pensar en este camino que juntos hemos decidido soñar, desde niño aprendí a cambiar una lagrima por una sonrisa en tiempos difíciles, a soñar en medio del maltrato de una sociedad violenta; por ti he llorado y no sé si algún día deje de hacerlo, no soporto la idea de estar tan distante de ti, no soporto la idea de estar sumergido en las miradas de aquellos que se pondrán en pie para juzgarme o juzgarnos el día en que todo se dé a conocer, te amo en silencio y quisiera gritarlo al viento para que haga eco en las grandes y pequeñas montañas de esta fría ciudad y viaje a través de las nubes a dónde tú estás, en ese lugar que tanto has de amar, la misma ciudad que sueñas cada día. Ayer no comprendía cómo se podía dar este sentimiento en tan corto tiempo, si para mí no ha sido fácil aprender amar, solo nos vimos una semana, una semana donde las palabras que cruzamos podían ser contadas, pero desde ese momento te convertiste en una inspiración para el camino que he decido tomar, solo parecías alguien más entre toda esa multitud, pero te diferenciaba esa energía con la cual has de hablar, la misma que me ha hecho saber que yo también tengo sueños, sueños que había olvidado por convertirme en un adulto prematuro; en esos momentos no pensaba lo que vendría después, no imaginaba llegar a enamorarme de ti, porque solo fue, una semana en tu ciudad. Ahora nuestro amigo fiel confidente es la pantalla de una computadora, donde a la misma hora, todas las noches te suelo esperar, esa misma pantalla que ha hecho posible lo imposible, mantenernos juntos en la distancia, a través de ella te empecé a ver con otros ojos, a través de ella te empecé amar; pero fuiste tú quien dio el paso más importante en esta relación cibernética, seguramente para convencerte de la realidad de lo que parecía ser un sueño. Ese día en que nuevamente te vi, no con los mismos ojos con lo que te miraba en tu ciudad, no lo podía creer, eras tú, la persona a quien empezaba amar, quien se encontraba en frente mío, ahora no en una pantalla de computadora, sino en cuerpo y alma, tan real como el aire que respiro, tan real como el brillo del sol, Nunca pensé que llegarías a esta fría ciudad a brindarme tu calor. Fue una semana llena de emociones, una semana que ha marcado mi vida, tanto, como para llevar la marca de tu amor en mi corazón, difícil de borrar, difícil de exorcizar y por más que he tratado de hacerlo no lo he podido lograr. Tú conoces las razones, sabes que lucho contra mí mismo, porque la razón me dice que lo mejor para los dos es alejarnos, pero mi corazón no lo acepta. Alguien me dijo alguna vez, cuando estuviera ante una batalla entre la razón y el corazón, que siguiera lo que diga el corazón, porque el habla de adentro, de lo más profundo del alma, mientras la razón habla desde el cerebro; que así me costara, así el mundo se tornara en contra mía, no olvidara que aquí está en juego mi felicidad no la de aquellos que están dispuestos siempre a juzgar. Hoy no dejo de hacerlo, sigo a mi corazón y cuando miro al sol, puedo sentir tu luz, la misma que llevo en mi piel, la misma que has traído a mi mundo, solo cuando ese sol se apague, consigo se apagará este gran amor, que ha nacido en mi. Te amo y te amaré por siempre.
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