| Rosas y versos https://www.rosasyversos.es/ |
|
| Carta nº 306 https://www.rosasyversos.es/viewtopic.php?f=31&t=4620 |
Página 1 de 1 |
| Autor: | Concurso [ 27 Ene 2012, 23:09 ] |
| Asunto: | Carta nº 306 |
Estimado jefe (Alex): Solo en esta carta, me daré el gusto de no respetarte de usted, espero no te moleste; sin embargo, resulta gracioso que me preocupe por una acción insignificante, comparada con todo lo que hicimos esta noche. Aunque probablemente no lo recuerdes con exactitud y me gustaría que lo hicieras, pero antes de contarte como llegue hasta tu cama, quiero escribirte un secreto. Y para explicarte mejor, necesito empezar por narrarte; el giro de mi vida por conocerte. Fue una mañana de octubre, cuando me regalaste una sonrisa entrando al elevador. De inmediato tu grata presencia me cautivo. Me perdí en la hermosura de tus ojos miel. Mis pensamientos avanzaron a 100 km/h, creyendo fielmente que el amor a primera vista existe porque yo acababa de experimentarlo. Me atreví a hablarte y descubrí lo bien que se da la conversación. Mencionaste el trafico de la ciudad, el clima y dijiste que habías crecido en la empresa (no se me ocurrió que fuera porque tu padre es el presidente y dueño del 70%). Pensé que eras abogado o contador porque tu postura era sencilla, y no tenías los aires de grandeza que llevan todos los jefes. Me emocione al verte bajar en el mismo piso que yo. Al despedirte, me deseaste suerte con mi nuevo empleo. Fui al tocador para revisar que mi aspecto fuera digno para conocer a mi nuevo jefe. Camine despacio rumbo a la oficina y al saber que sería yo tu secretaria, no pude evitar sonreír. Y tuve la esperanza de algún día conquistarte. Más, con el paso de los días me di cuenta que yo no recibía un trato especial porque eras amable con todo el mundo, eso no me causo tristeza, por lo contrario; te admire aún más. Viéndote aprendí: A ver el trabajo como un pasatiempo y no una obligación, a enojar menos y reír más, a disfrutar cada instante y cantarle a la vida. Deje de creer que la sociedad es una basura y las obras de caridad no existen. Amaba ser tu secretaria personal e incluso, hubiera desempeñado esa labor sin recibir un pago, solo por el placer de observar tu dulce mirada. Después me presentaste a Paulina, tu novia, y noté que era simpática, bella, inteligente y elegante. Me derrumbe por dentro, porque no podía competir con alguien como ella. Con el tiempo no logre dejar de quererte, pero al menos sabía que eras feliz y eso es lo que se desea para el ser amado ¿no? Una tarde, me golpeaba un tormento y gritaba que jamás tendría tu amor. Creí que era inútil seguir trabajando para ti, y me dirigí a tu oficina con la intención de renunciar, pero cuando entré; estabas derramando lágrimas. Me conmoví tanto, que se me borro la mente. Me explicaste que hace unos momentos, viste a Paulina engañándote y no comprendías porque te había traicionado de forma tan cruel. Tuve el deseo de correr para abrazarte y decir que eras un ser muy valioso, que no merecías sufrir por alguien tan deshonesta, que habían mujeres que sacrificarían cualquier cosa por estar contigo (como yo); que tú eras la chispa de energía en la empresa y te necesitábamos alegre, activo. Más, no hice nada por temor a importunarte. Tu depresión fue muy notoria, te hundías en el trabajo para ya no pensar, fumabas en exceso y jamás cambiabas la expresión de un sufrimiento constante. Después de unos meses, empezaste a hacer de tu vida una fiesta. Comenzaste a irte de antro casi diario y a tener muchas “amigas”. En repetidas ocasiones te anuncie que varias modelos te estaban buscando. Me partía el alma verte con ellas y corría al sanitario cuidando que nadie notara mi aflicción. No tenía amigos con quien llorar, entonces le contaba mis problemas al escusado. Tras meses llego tu cumpleaños e invitaste a todo edificio para celebrar. Algunas secretarias se pusieron de acuerdo para convencerme de asistir. Dijeron que no debía actuar como anciana, que yo era la persona más joven y más seria de las empleadas, que solo una noche rompiera la rutina. No pude negarme más y acepte acompañarlas. Al estar en el antro, sentí de pronto que no tenía nada que hacer allí y estaría mejor en casa. Así que, decidí marcharme, pero saliste de la nada y muy alegre pediste que me quedara más tiempo. Tomaste mi mano para regresar a la pista y cuando empezamos a bailar, susurraste a mi oído: “Intenta divertirte bonita”. Los siguientes minutos me parecieron extraordinarios porque fui la dueña de tu atención. Me enseñaste que soy muy buena para bailar, brindábamos y reíamos de todo, parecía que nunca nos cansaríamos de permanecer en la pista. Creí ver el joven amable y divertido, el noble y honesto, el que desapareció con la traición de Paulina. Perdí la noción del tiempo y de momento, noté que ya debía irme, pero al ver que te estabas cayendo de borracho; no tuve el valor para dejarte allí. Agarre las llaves de tu coche y te traje a tu departamento. Te lleve a tu recamara, te di una pastilla para tus malestares y cuando avance para retirarme, por vez primera dijiste: “Espera no te vayas, te necesito”. No imaginas la importancia que le di a tu frase. La cabeza me dictaba que era peligroso retroceder, pero el corazón me imploraba regresar a tu lado. Así que, por única vez decidí dejarme llevar por un impulso, olvidar la razón y hacer lo que en verdad quería. Me acerqué a ti y no dudaste en besarme. Te abracé muy fuerte y correspondí a tus caricias, entonces hiciste realidad el sueño que había tenido desde que te conocí. Debo confesarte que eres el primero en mi vida. Me hiciste descubrir el orgasmo del que todos hablan, del que me prive antes porque esperaba entregarle mi tesoro a un ser muy especial. No me arrepiento de haberme conservado para ti porque ha valido la pena. Y lo volvería hacer aunque sea clandestinamente, aunque el encanto termine a las doce y al encender la luz nuestro encuentro no signifique nada para ti, y aunque este consiente que no tendremos un futuro juntos. Te amo ahora y siempre porque este cariño va más allá de mi control, de mis fuerzas y con lo sucedido esta noche, ya no concibo una vida sin saber de ti. Perdona si te han incomodado mis frases cursis, pero compréndeme, el secreto era una bolsa de aire que me estaba asfixiando lentamente y me era imposible seguir con la presión. Por otro lado, te ruego que no pienses darme un trato distinto por mi confesión de amor, ni quieras aumentarme el sueldo. Lo único que te pido es que mañana pueda entrar a tu oficina y mantengamos la misma vana relación: jefe – secretaria. Camila |
|
| Página 1 de 1 | Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ] |
| Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group http://www.phpbb.com/ |
|