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Canto nocturno de mendiga, perdida en el centro del bosque que me mira con ojos de prepotencia. Las ramas de los árboles retorcidas y húmedas azotan mis labios metiéndose en mi boca a cada paso. Los árboles, titanes sordo mudos que controlan mis pasos y rasguñan mi piel clara.
Señor, no abandones la obra de tus manos.
Las lombrices de la tierra, hijas de la raíz, conocen mi nombre. La luna se desnuda para interrogarlas, y el tiempo ha muerto, el suelo es de fango y mis rodillas se doblan, caigo de bruces sobre una sombra que no es la mía.
Ayúdanos a estar vigilantes.
Escucho gritar a los animales del bosque, sé que no estoy sola pero estoy sola.
Oremos.
Por la santa forma que desciende de los cielos y suplica mi amor, mi rendición y mi sumisión. Por todos los ángeles y arcángeles que tú señor me envías en sagrada misión de prosperidad y amor.
Pater Noster, sanctificétur nomen Tuum.
Beso el suelo encenagado al que tu voluntad me somete, bebo barro y raíces para purificar y purgar mi boca indigna.
Adveniat Regnum Tuum.
Caminaba a ciegas por la desolación, tu bosque nocturno acoge el frío de mis huesos, tu sagrada forma plena de dones es el pan hecho carne, la carne hecha pan de jengibre. No soy digna de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para saciarme.
Ave María, gratia plena.
Señor, el cuco de tu frente habla de forma inteligible y se ha volado al nido de mi cabeza. Señor mío, el frío se ha coagulado en mi alma y no hay ventanas para ventilar mis instintos. Señor de las bestias, de mi boca salen peces de colores cromados y en el pecho tengo hados. Señor de las aguas, me da miedo desbordarme.
… Nunc, et semper, et in saécula saeculórum. Amen.
Padre de las criaturas de la noche, larvas de sueños profanados por tus generosas gracias y bendiciones. Perdona padre, porque he pecado, perdona padre porque no soy digna de burlarme en tu presencia.
Et íterum ventúrus est cum glória, iudicáre vivos et mórtuos, cuius regni non erit finis.
In saécula saeculórum. Amen.
· Apolonia ·
_________________ Ella es una diosa en sus jardines una vergüenza para el mundo y en realidad un desconocimiento.
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