 Recordemos con amor, al siervo evangelista Yiye Avila

Un Cristiano subió al cielo siervo de los mas queridos, y en el cielo un arcoiris sello aquel pacto divino
Evangelista nombrado por multitud de naciones, humilde, un alma de dios predicando el evangelio.
Usado por el espíritu no quiso el oro en la tierra, su placer era servir y rescatar las ovejas.
Muchos lloran les pregunto porque el llanto les consume, el se fue, se fue con Cristo el rey de grandes naciones.
Tiene corona de oro Jesús le estaba esperando y con el todo el cortejo de ángeles, los mas queridos.
Van a llorar su partida lloren mas con alegría, y bendigan a Jehová mientras aun nos queda vida.
No idolatremos al hombre instrumento fue este siervo de la Gloria del maestro para salvar a su pueblo.
De su boca la alabanza en su voz grave y muy firme, daba gracias al creador el que las almas redime.
Gracias Jesús, por la dicha de prestarnos un momento un siervo que tu lavaste de manchas y de pecados.
Este siervo, evangelista tubo solo una bandera la palabra que redime para salvación del alma.
No lloremos, como siervos demos frutos de constancia busquemos a los perdidos y a nuestro dios demos gracias.
Humildemente dedicado a ese gran Evangelista que partió con Jesús, El Rev. Yiye Avila
 Autora Adelaida G. G. Cruz(Aidaluz)utor

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